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¿Qué pasa cuando es la propia víctima la que propicia o permite el "acercamiento" del condenado?

En cuanto la pena o medida de prohibición de aproximación está directamente enderezada a proteger a la víctima de la violencia que pudiera provenir de su anterior conviviente, la decisión de la mujer de recibirle y reanudar la vida con él, acredita de forma fehaciente la innecesaridad de protección, y por tanto supone de facto el decaimiento de la medida de forma definitiva, por lo que el plazo de duración de la medida fijado por la autoridad judicial, quedaría condicionado a la voluntad de aquélla, sin perjuicio de que ante un nuevo episodio de ruptura violenta pueda solicitarse del Juzgado, si es preciso para la protección de su persona, otra resolución semejante. Si con posterioridad al otorgamiento del auto de prohibición de aproximación, se volvió o no a convivir, proyecta al menos una duda seria y razonable sobre el núcleo del tipo penal: el mantenimiento de la voluntad de la ex compañera de que el recurrente no se le acercara, basta y sobra esta situación para estimar que no ha existido quebrantamiento de medida ni por tanto delito del art 468 del Código Penal.

 

¿Pero cuál ha de ser la actuación de la Policía ante una de estas situaciones? Siempre y una vez que estemos seguros de la voluntariedad de la víctima ante esta situación (cosa fácil de escribir pero difícil de constatar con certeza, pues su miedo puede obligarla a afirmar tal cosa aun sin ser real), se limitará a dar cuenta inmediata a la Autoridad Judicial para su necesaria constancia.

 

Pero si esa voluntariedad no es tan clara, o en el caso de tratarse de una víctima que no conocemos lo suficiente (por ejemplo, cuando no tengamos encomendada su vigilancia, sino que lleguemos a tener conocimiento de la medida/pena de alejamiento por las bases informáticas existentes al efecto), se podría llegar a proceder a la detención del "alejado", si se cumplen todos los requisitos legalmente establecidos y con todas las formalidades y garantías legales, al tener indicios racionales de la comisión de un delito; será posteriormente, durante la instrucción del correspondiente atestado, si la víctima, lejos de su "pareja", manifiesta y firma su voluntariedad ante esta situación, cuando se desvanecerían esos indicios, por lo que procedería su puesta en libertad, remitiendo todo lo actuado al Juzgado de Instrucción. Sería aconsejable aclarar la manera de actuar si después de uno de los episodios que hemos relatado, la víctima pretende hacer valer la medida/pena de alejamiento impuesta, sin que medie acto violento o amenaza alguna. De la lectura de la Sentencia se deduce claramente que sería necesario volver a solicitar la adopción de una nueva medida, por lo que considero que procedería informar a la Autoridad Judicial (recordando si es necesario la anterior comunicación o atestado que se le remitió informando de la reanudación de la convivencia) para que esta valore la situación.

 

 

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