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Introducción

El mayor conocimiento y difusión de la problemática de los malos tratos en el seno de la familia ha despertado una importante alarma social y potenciado la reivindicación ciudadana de una mayor atención de los poderes públicos para proteger los derechos de las personas más débiles físicamente, generalmente mujeres y niños, y ofrecer una atención integral a las víctimas de este tipo de agresiones.

 

 

Aspectos penales.

 

A continuación incluimos un somero repaso al vigente Código Penal, para tratar de aclarar ciertos aspectos que se deben tener en consideración a la hora de intervenir en casos de maltrato y sus posibles relaciones (lesiones, dejación de deberes de alimentos, etc.), para lo cual seguiremos una clasificación que nos permita distinguir entre delitos de malos tratos (y relacionados) y faltas de malos tratos (y relacionados) en el seno de la familia.

 

Pero, antes que nada, es importante señalar que el término familia no se ha restringido en el Código Penal a la familia tradicional (pareja legalmente casada con hijos reconocidos), sino que se extiende a las parejas de hecho, hijos del cónyuge reconocidos o no por el otro, etc. En una palabra: convivientes estables por una relación de afecto.

 

 El delito de lesiones.Malos tratos en la familia (concurso de delitos).

Con la entrada en vigor de la Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre, del Código Penal, se introducen numerosas variantes en lo que se refiere a las lesiones. Así, el artículo 147 reconoce como reo de un delito de lesiones, al que “por cualquier medio o procedimiento, causare a otro una lesión que menoscabe su integridad corporal o su salud física o mental..., siempre que la lesión requiera objetivamente para su sanidad, además de una primera asistencia facultativa, tratamiento médico o quirúrgico. La simple vigilancia o seguimiento facultativo del curso de la lesión no se considerará tratamiento médico”.

 

Así, para que una lesión se considere delito (y no falta penal) deberá existir una segunda asistencia facultativa necesaria para curarla y no bastará una segunda asistencia sanitaria para vigilar la evolución de la lesión. Dicha asistencia puede consistir en la atención de un traumatólogo, un psiquiatra en los casos de maltratos psíquicos, etc.

Otro aspecto importante es que en las lesiones causadas con dolo (intencionalidad) cabe siempre la denuncia de oficio. En consecuencia, el Policía puede denunciar, al margen del deseo de la víctima. Aún más, en el delito de malos tratos (habituales) en el ámbito de la familia no cabe la extinción de responsabilidad criminal por el perdón del ofendido, ya que el Título de las lesiones no lo prevé así. En el caso de menores o incapaces siempre se denunciará de oficio, para que el Ministerio Fiscal ejerza las acciones que correspondan para salvaguardar las garantías del menor o incapaz (Art. 130.4 C.P.)

 

El delito de malos tratos en el seno de la familia se recoge específicamente en el Art. 153 del C.P., que dice:

1. El que por cualquier medio o procedimiento causare a otro menoscabo psíquico o una lesión no definidos como delito en este Código, o golpeare o maltratare de obra a otro sin causarle lesión, cuando la ofendida sea o haya sido esposa, o mujer que esté o haya estado ligada a él por una análoga relación de afectividad aun sin convivencia, o persona especialmente vulnerable que conviva con el autor, será castigado con la pena de prisión de seis meses a un año o de trabajos en beneficios de la comunidad de treinta y uno a ochenta días y, en todo caso, privación del derecho a la tenencia y porte de armas de un año y un día a tres años, así como, cuando el Juez o Tribunal lo estime adecuado al interés del menor o incapaz, inhabilitación para el ejercicio de la patria potestad, tutela, curatela, guarda o acogimiento hasta cinco años.

2. Si la víctima del delito previsto en el apartado anterior fuere alguna de las personas a que se refiere el artículo 173.2, exceptuadas las personas contempladas en el apartado anterior de este artículo, el autor será castigado con la pena de prisión de tres meses a un año o de trabajos en beneficio de la comunidad de treinta y uno a ochenta días y, en todo caso, privación del derecho a la tenencia y porte de armas de un año y un día a tres años, así como, cuando el Juez o Tribunal lo estime adecuado al interés del menor o incapaz, inhabilitación para el ejercicio de la patria potestad, tutela, curatela, guarda o acogimiento de seis meses a tres años.

El tratamiento médico es aquel sistema "que se utiliza para curar una enfermedad o para tratar de reducir sus consecuencias si no es curable" (S. 6-2-93) o "toda actividad posterior a la primera asistencia tendente a la sanidad de las lesiones y prescrita por un médico" (S. 2-6-94).

Es decir, se recoge que, al margen de las penas por las lesiones causadas, existe una pena añadida por el hecho de producirlas con habitualidad en el ámbito de la familia.

Carácter público del delito de malos tratos.

 

El delito de malos tratos habituales (Art. 153 C.P.) es de carácter público y deberá perseguirse de oficio, aunque en el especial ámbito en que suele producirse, exija normalmente la cooperación de la víctima o la de personas que convivan con ella, o de algún vecino o amistad que los hubiere presenciado o tenga conocimiento de su comisión.

Esto significa que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad deberán denunciar el caso que hayan presenciado, sin necesidad de que denuncie la víctima, o a través del testimonio de cualquier persona testigo del caso.

También conviene recordar que en los delitos y faltas flagrantes, aunque no se haya presentado denuncia, pueden y deben practicarse diligencias urgentes o a prevención e, incluso, llegar a la detención. Como establece el Art. 639.2 del Código Penal: "La ausencia de denuncia no impedirá la práctica de diligencias a prevención" pero, en caso de negativa a denunciar el hecho por parte de la víctima (y/o su representante, en el caso de menores o incapaces) no se podrá proceder a su investigación o descubrimiento.

 

Las faltas de agresiones en el seno de la familia. 

 

 

El Art. 617 del Código Penal dice:

 

 

"1. El que, por cualquier medio o procedimiento, causare a otro una lesión no definida como delito en este Código Penal, será castigado con la pena de arresto de tres a seis fines de semana o multa de uno a dos meses.

 

2. El que golpeare o maltratare de obra a otro sin causarle lesión será castigado con la pena de arresto de uno a tres fines de semana o multa de diez a treinta días. Cuando los ofendidos sean el cónyuge o persona a quien se halle ligado de forma estable por análoga relación de afectividad, o los hijos propios, o del cónyuge o conviviente, pupilos, o ascendientes, siempre que con él convivan, la pena será la de arresto de tres a seis fines de semana o multa de uno a dos meses."

Esta falta contra las personas es de carácter público, perseguible de oficio y por lo tanto denunciable por agentes de la autoridad sin necesidad de denuncia de la parte agraviada.

Se entenderá por "habitualidad", según el artículo 94 del Código, el que hubiere cometido tres o más delitos de los comprendidos en un mismo Capítulo en el plazo de cinco años y hallan sido condenados por ello.

En caso de negativa a denunciar (no sólo ausencia de denuncia), los delitos en los que no procede continuar la investigación son los siguientes: Art. 178, 179, 180: Agresiones sexuales. Art. 181, 182, 183: Abusos sexuales. Art. 184: Acoso sexual. Art. 226: Abandono de familia. Art. 227: Impago de prestaciones económicas derivadas de procesos de separación, divorcio o pensión por alimentos.

Las faltas recogidas en el artículo 620 sólo son perseguibles a instancia de parte (es decir: del agraviado o su representante legal): amenazas leves, coacciones leves, injurias o vejaciones de carácter leve.

 

 La actuación policial en casos de malos tratos en el ámbito doméstico.

 

La respuesta a requerimientos por violencia familiar.

La experiencia demuestra que buena parte de los casos de malos tratos son crónicos. Es decir: se repiten periódicamente y, además, las agresiones suelen producirse cada vez con un mayor nivel de violencia, llegando a causar graves lesiones o incluso la muerte de las víctimas. Del insulto se pasa al empujón; de éste al puñetazo y las patadas, y no pocas veces se evoluciona a la agresión con palos, armas blancas, o cualquier objeto o sustancia peligrosos, relativamente fácil de encontrar en cualquier vivienda.

En otras palabras, nos encontramos ante una situación potencialmente grave, que nunca se debe minimizar y que requiere siempre una respuesta policial rápida y, muy especialmente, si la llamada se refiere a unas personas o a un domicilio relacionados con anteriores casos de maltrato.

En consecuencia, los Jefes de Servicio o, en su defecto, los componentes a cargo de la Central de Radiotransmisiones darán prioridad a este tipo de requerimientos sobre otras situaciones que revistan menor gravedad o urgencia. Y, siempre que conozcan que el requerimiento está referido a un caso conocido con anterioridad, priorizarán aún más la llamada y pondrán este hecho en conocimiento de los patrullas que vayan a efectuar la intervención.

 

El primer contacto con la situación.

 

El primer aspecto a tener en cuenta es que nos encontramos en una situación muy especial, en la que se entremezclan sentimientos muy complejos y contradictorios entre el agresor y la víctima. A diferencia de otros delitos, en estos casos, además de la típica relación víctima/delincuente, existe una historia de convivencia más o menos larga (que en la mayor parte de los casos se prolongará todavía durante un tiempo indefinido); relaciones de afectividad; con frecuencia, una relación de dependencia económica de la víctima respecto de su agresor; hijos comunes, relaciones familiares, etc.

Por todas estas razones, sobre todo cuando se producen los primeros casos de maltrato en una misma unidad familiar, resulta previsible que la colaboración de la víctima con la Policía resulte muy limitada, lo que suele despertar la frustración y la incomprensión de los Agentes no experimentados en este tipo de actuaciones, que no alcanzan a entender la negativa de la víctima a denunciar o, incluso, a facilitar la intervención policial para auxiliarla.

 

De ahí la importancia de conocer las especiales y complejas características que rodean estas agresiones, para desarrollar una actuación policial que debe ser muy cauta y paciente, si pretende resultar eficaz. Algunos aspectos fundamentales en esta fase de la intervención son los siguientes:

Si el encuentro de la Policía con los implicados se produce en la vivienda, hay que recordar el derecho fundamental a la inviolabilidad del domicilio. En consecuencia, la entrada policial solo será legalmente posible en caso de que se tenga constancia de la existencia de un delito flagrante (que se está cometiendo en esos mismos momentos) o contando con el permiso de sus moradores (teniendo en cuenta que bastaría el permiso de la víctima para acceder al domicilio). En este último supuesto resultará muy importante que la autorización se produzca ante testigos, para prevenir futuras contradicciones.

Se debe procurar la separación física (lo más distante posible) entre el agresor y su víctima, para facilitar una comunicación libre con ésta última. Una excusa recurrente para facilitar esta separación es que uno de los componentes de la patrulla invite al supuesto agresor al coche-patrulla, para comprobar datos de identidad, mientras el compañero permanece en la vivienda con la víctima. Otra posibilidad es introducir a la víctima en la vivienda de algún vecino, mientras el supuesto agresor aguarda en el domicilio familiar. En cualquier caso, se intentará salvaguardar todo lo posible la intimidad de la víctima.

 

La actuación con la víctima en el lugar de los hechos.

 

En la actuación policial con la víctima en el lugar de los hechos, se tendrá en cuenta:

Después de la agresión la víctima se encontrará en un estado de fuerte desánimo y desolación. El/la Policía que entreviste a la víctima en el lugar de los hechos debe tratar de infundir calma y seguridad, escuchando su relato y reteniendo los datos que considere más relevantes para valorar la situación a efectos de la posterior actuación policial.

Se invitará a la víctima a acompañarnos a las dependencias policiales, para que pueda reflexionar sobre las decisiones a tomar con mayor libertad y tranquilidad y poder informarla adecuadamente de sus derechos y de los recursos que la Administraciones pone a su disposición.

Asimismo, si existen lesiones físicas, se propondrá a la víctima acompañarla a un Centro Asistencial para que se produzca la atención sanitaria y se pueda emitir el correspondiente Parte de Lesiones.

En muchas ocasiones, no resultará conveniente abordar el tema de la presentación de denuncia en el lugar de los hechos, de tal manera que la víctima no asocie automáticamente la idea de “acudir a dependencias policiales = presentación de denuncia”.

Los policías actuantes siempre deberán tener muy presente la situación de crisis y presión que vive la víctima en esos momentos, por lo que le resultará más fácil adoptar una decisión en un ámbito más protector, alejado del lugar de los hechos. En el supuesto de que la víctima se niegue fehacientemente a acudir a las dependencias policiales:

 

a) Siempre se aconsejará la presentación de la denuncia.

b) Se le informará de la existencia del Programa Municipal de Atención Integral a Mujeres Víctimas de Malos Tratos y de los recursos que pone a su disposición.

c) Si desea abandonar su vivienda, se le ofrecerá la posibilidad de acompañarla al domicilio de amigos o familiares, a un hotel o a la Casa Refugio que se contempla como uno de los recursos del Programa, y se ayudará a la recogida de los efectos personales que estime pertinentes, manteniendo alejado al agresor.

d) Se le facilitará una tarjeta con los teléfonos de los Servicios Municipales implicados en el Programa, para que pueda utilizarla en el futuro si reconsidera su decisión, o desea recurrir a asesoramiento o atención no policial.

En cualquier supuesto se recogerán todos los datos de filiación (de la víctima, hijos, testigos, etc.) para las actuaciones posteriores a que haya lugar.

 

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